Un juzgado supremo peruano dictó este jueves siete días de prisión preliminar para el destituido presidente Pedro Castillo, acusado de rebelión y conspiración tras su fallido golpe de estado.

“Juzgado Supremo de Investigación Preparatoria, a cargo de juez Juan Carlos Checkley, dispone siete días de detención preliminar contra el expresidente Pedro Castillo, investigado por el delito de rebelión (alternativamente conspiración)”, tuiteó el Poder Judicial en su cuenta de la red social Twitter.

Centenares de manifestantes en las regiones andinas de Ayacucho, Puno y Huancavelica reclamaban elecciones generales ya y el cambio del Congreso, según imágenes de televisoras locales.

Las manifestaciones comenzaron la noche del miércoles, cuando cientos de simpatizantes y de opositores de Castillo se concentraron frente a la prefectura de Lima, donde se hallaba detenido.

“Cierre el Congreso, nido de ratas”, se leía en una pancarta a favor del mandatario caído.

A unos metros,otro grupo quemaba camisetas con el rostro de Castillo.

La tensión fue en aumento y la policía usó gases lacrimógenos para dispersar la concentración.

Horas de vértigo

Perú vivió el miércoles horas de vértigo que terminaron con Castillo detenido en una base policial al este de Lima, acusado del delito de rebelión y conspiración.

Poco antes de que el Congreso debatiera su tercer intento para sacarlo del poder, Castillo, que tenía 70% de desaprobación según los últimos sondeos, denunció que era blanco de “un ataque sin cuartel” por parte del parlamento, anunció su disolución y un toque de queda, y dijo que gobernaría por decreto.

Sin embargo, las fuerzas armadas y la policía no lo apoyaron, y el Congreso ignoró su decisión y procedió a destituirlo.

Desde que asumió la presidencia en julio de 2021, Castillo vivió bajo el asedio del Congreso y la fiscalía, que lo acusa de dirigir una presunta “organización criminal” que reparte contratos públicos a cambio de dinero.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó el jueves su “preocupación” por la situación política en Perú y condenó “todo intento por subvertir el orden democrático”, según un comunicado.

Estados Unidos, por su parte, elogió el jueves a las instituciones de Perú por garantizar la “estabilidad democrática” y se comprometió a trabajar con la nueva presidenta.

Países de toda la región, así como España, llamaron a respetar el estado de derecho y la democracia en Perú.

La Unión Europea (UE) manifestó su apoyo a la “solución política, democrática y pacífica adoptada por las instituciones” peruanas, y llamó a “todos los sectores a un diálogo que asegure la estabilidad”.

Una presidencia frágil

Sin bancada propia en el Congreso, Boluarte enfrenta una situación de fragilidad muy similar a la que vivió entre 2018 y 2020 el entonces presidente Martín Vizcarra, que acabó perdiendo el cargo.

“Esta sola (…) No tiene las herramientas para gobernar, ella debe convocar un adelanto de elecciones, puede ser renunciando para que asuma el presidente del Congreso y adelante elecciones”, advirtió el expresidente Ollanta Humala (2011-2016) en declaraciones a la televisión Canal N.

“Esperemos que la presidenta nombre a un gabinete de ancha base, un muy buen gabinete y todos debemos de hacer las cosas posibles para que las cosas funcionen bien”, tuiteó no obstante la líder derechista Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000).

Boluarte puede tener a su favor el enorme desprestigio del Congreso debido a escándalos de corrupción, que lo han llevado a tener una desaprobación de 86% en los sondeos.

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