Desmayos, descalabros e incluso heridas por arma blanca son algunas de las anomalías que brigadistas especializados deberán atender durante el arribo de peregrinos a la Basílica de Guadalupe.

Esto, de acuerdo con una estimación del grupo encabezado por el comandante Rafael Martínez García y que año con año forma parte de los esfuerzos de protección de los visitantes en este evento.

A partir de este viernes comenzará la instalación de carpas de atención hospitalaria que dará atención a las emergencias de los peregrinos que en años anteriores han llegado a los 500 servicios médicos, aunque en esta ocasión consideran que podrían alcanzar los 700 por la cantidad de gente que se espera en el templo religioso.

En una entrevista, el brigadista expresó que frecuentemente se observan también muchos otros eventos adversos durante la peregrinación, como cuadros de deshidratación, baja de presión o agotamiento.

Dentro de la Plaza Marina, en la Basílica de Guadalupe, en donde se permite la pernocta de peregrinos los días 11 y 12 de diciembre, Martínez García detalló que han identificado en años anteriores la colocación de tanques de gas y cocinetas para la preparación de alimentos.

El comandante de la Brigada Rotaria llamó a los fieles católicos a evitar ese tipo de instalaciones puesto que el peligro de explosión es exponencial y, si llegara a suscitarse un incendio, se podría propagar rápidamente por las miles de casas de campaña que se colocan en dicha zona.

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