Tras el colapso del Banco estadounidense, Silicon Valley (SVB, por sus siglas en inglés), la preocupación ha invadido a las instituciones financieras, aún pese a la garantías ofrecidas por el Gobierno de Estados Unidos (EUA).

Durante la noche, el índice de volatilidad VIX, conocido como el “termómetro del miedo” de Wall Street, se acercó a máximos de seis meses, aunque los futuros indicaban una apertura modestamente al alza en Wall St el martes.

Los bancos regionales estadounidenses repuntaron en las operaciones previas a la apertura del mercado, tras registrar pérdidas significativas en los últimos días, además, los gigantes bancarios Citi, Wells Fargo y JP Morgan también registraron un aumento del 1 al 3 por ciento antes de la apertura de los mercados.

Aunque el índice bancario europeo cayó un 0.6% después de registrar su mayor pérdida porcentual en más de un año el lunes, algunos analistas señalaron que los bancos europeos son menos vulnerables que sus homólogos estadounidenses, ya que del otro lado del Atlántico se tienen tendencias de bonos menores y depósitos más estables, de acuerdo con la agencia de calificación crediticia Moody’s.

En cuanto a las entidades bancarias individuales, las acciones del Credit Suisse cayeron un 4.5%, tras informar que en 2022 las salidas de clientes se habían estabilizado en niveles más bajos, pero que aún no se habían revertido.

Mientras tanto, el banco británico HSBC cayó un 1.4% en su cuarto día consecutivo de pérdidas, a pesar de haber comprado la rama inglesa del SVB el lunes, rescatando así a una entidad crediticia clave para las nuevas empresas tecnológicas del Reino Unido.

Los valores bancarios asiáticos prolongaron sus descensos, con especial virulencia en el caso de las empresas japonesas, debido a la ansiedad por el riesgo sistémico, que provocó una caída más generalizada en los mercados.

De acuerdo con el Banco de Japón, las instituciones financieras japonesas disponen de reservas de capital suficientes para absorber las pérdidas causadas por factores externos, incluidos los riesgos provocados por la caída del SVB.

El gobierno de los Estados Unidos adoptó medidas de emergencia para apuntalar a los bancos con acceso a financiación adicional, pero los inversores siguen preocupados por un posible contagio hacia otras entidades financieras de todo el mundo.

Por su parte Edward Pick, copresidente de la multifuncional financiera Morgan Stanley, afirmó que:

“La drástica caída del Silicon Valley Bank y la agitación generalizada de los mercados en los días posteriores es ‘parte del proceso’ de endurecimiento de las condiciones financieras en el mundo tras años de dinero barato”.

Dicho proceso, representaría el “cierre de grifo” para encaminarse hacía la normalización de un mundo de tipos de interés más elevados.

A principios de la semana pasada, comenzó una fuerte agitación en los mercados financieros debido a la creciente especulación en torno a las expectativas de los tipos de interés, ahora los inversores están anticipando que la Reserva Federal estadounidense se muestre renuente a subir los tipos la próxima semana.

Los operadores consideran un 50% de probabilidades de que no se produzca ningún aumento en esa reunión, con recortes ya descontados para la segunda mitad del año.

En contraste, a principios de la semana pasada, las apuestas por una subida de 25 puntos básicos eran escasas, con una probabilidad de 70 por ciento de un aumento de 50 puntos básicos.

Los expertos advierten que la incertidumbre todavía acecha al sector financiero, con los inversores profundamente preocupados por la salud de los bancos más pequeños del mundo, la perspectiva de una regulación más estricta y la preferencia por proteger a los depositantes en detrimento de los accionistas.

Después de la quiebra del SVB la semana pasada, el Financial Times informó el martes que ha habido un aumento de clientes que están solicitando el traslado de sus cuentas desde entidades crediticias más pequeñas a grandes bancos estadounidenses como JPMorgan Chase y Citigroup.

Los grandes bancos estadounidenses han perdido casi 190 mil millones de dólares, siendo las entidades regionales como First Republic Bank las más afectadas, con una caída superior al 60 % registrada el pasado lunes 13 de marzo.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que las medidas de emergencia tomadas por su administración garantizan que los estadounidenses puedan confiar en que el sistema bancario de Estados Unidos es “seguro”, pero prometió una regulación más estricta después de la mayor caída de un banco estadounidense desde la crisis financiera de 2008.

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