“Muchos pacientes atribuyen la diarrea persistente o el dolor abdominal al estrés y al intestino irritable, sin embargo, debemos identificar señales de alarma que no deben pasarse por alto”, afirma la doctora Ceriolith Tenorio Flores, gastroenteróloga y especialista en endoscopia gastrointestinal.

En algunos casos la interpretación errónea de síntomas puede llevar a que la colitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria crónica del colon, se detecte en México con un retraso de hasta catorce meses, tiempo en el que la inflamación de la mucosa intestinal avanza sin control médico.

La prevalencia de esta condición ha mostrado incremento en nuestro país. Al momento con una estimación de 27 casos por cada 100 mil habitantes. Al inicio del padecimiento, la mayoría de las personas puede recibir tratamientos antiinfecciosos que resultan ineficaces, pues no atienden el origen inflamatorio subyacente. Esta demora no solo complica el pronóstico a largo plazo, sino que modifica la manifestación de la enfermedad, requiriendo en ocasiones hospitalizaciones de urgencia.

La cultura de la automedicación representa uno de los mayores riesgos. El uso de antidiarreicos carece de utilidad terapéutica en estos casos, ya que estos fármacos no detienen la inflamación ni previenen la afección del colon.

Fuera de los síntomas intestinales, la colitis ulcerosa altera la estabilidad emocional y la vida social de quienes la padecen. La urgencia por acudir al sanitario y los síntomas crónicos imponen un aislamiento involuntario que impacta el desempeño laboral y las relaciones personales.

De acuerdo con la especialista, la enfermedad puede ser invisible para el entorno del paciente, lo que genera un sentimiento de incomprensión que requiere un abordaje integral.

“Vivir con esta condición implica un desafío que va más allá de los síntomas físicos, por lo que el acompañamiento psicológico resulta indispensable para recuperar la calidad de vida y la autonomía”, señala la doctora Tenorio Flores. La transición hacia un manejo médico especializado permite a los pacientes abandonar el alivio temporal y adoptar estrategias de control profundo que evitan daños irreversibles en el sistema digestivo.

Para detener el avance de la enfermedad es fundamental una atención oportuna, si la diarrea o el dolor abdominal persisten por más de cuatro semanas, no deben considerarse algo normal. Así como la presencia de sangre en las evacuaciones o pérdida de peso involuntario. La detección temprana es la vía más efectiva para recuperar el bienestar y retomar las actividades cotidianas con seguridad. Para acompañar este proceso, la plataforma www.viviendoconcolitisulcerosa.com ofrece recursos educativos y herramientas de apoyo diseñadas para ayudar a pacientes y familias a retomar el control de su salud.

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